Premios por la accesibilidad universal
Disminuidos Físicos estrenó formato para sus premios, que siguen rompiendo barreras.
ZARAGOZA
Estrenaban nueva gala como marco en el hotel Boston de Zaragoza, crecían en apoyos y amigos... Pero los premios Accesibilidad de Disminuidos Físicos de Aragón (DFA) mantienen el espíritu con el que nacieron hace tiempo: el de romper todas las barreras, también las que empiezan en la mente.
Ayer, unas 150 personas se congregaron para ser testigos de estas distinciones, cuyo secreto se mantuvo hasta el último momento. Entre ellos, los consejeros de Presidencia y de Política Territorial, Javier Velasco y Rogelio Silva, el rector, Manuel López, y el subdelegado del Gobierno, Juan José Rubio, que estuvieron entre quienes acompañaron en el acto al presidente de la Fundación DFA, Armando Carcas, y al resto de su equipo. Aunque allí también hubo más invitados de lujo, como la cantante Carmen París, cuya actuación fue la guinda de estos premios, entregados en tres categorías.
En categoría Urbanística, el ascensor del Óvalo de Teruel, el mirador del Semáfoto del Prat de Llobregat y la accesibilidad en los intercambiadores de la Comunidad de Madrid fueron los finalistas. Y todos tuvieron su reconocimiento, aunque, al final, fue este último proyecto del Ayuntamiento de Madrid el que se llevó el gran premio.
En Tecnologías de la Comunicación, el galardón -materializado en la escultura Libertad de José Antonio Barrios- fue para el proyecto Retadis de Fundación Telefónica. Recogió el premio el director territorial de la firma, Federico Tartón. Fueron finalistas Fundación Orange y el Ayuntamiento de Miguelturra.
Por último, Innovación Tecnológica hizo competir a tres proyectos pioneros de la Universidad de Zaragoza. El rector tenía todas las papeletas de recibir el premio, en representación de sus brillantes investigadores. Al final, el jurado decidió premiar a toda la institución en conjunto por este esfuerzo. Y así se culminó una gran foto de familia para el aplauso y el recuerdo.







